El Chihuahua, denominado Chihuahueño en la nomenclatura de la FCI, es una raza originaria de México con dos variedades de pelaje: corto y largo. Su talla reducida puede dar la impresión de que casi no necesita arreglo; en realidad, el cuidado se concentra en detalles importantes como la piel, la boca, las uñas y la forma en que se le manipula.
Un perrito con mucha personalidad
Puede ser vivaz, curioso, atento y muy apegado a sus personas. Por su tamaño es fácil cometer el error de cargarlo o sujetarlo sin preguntarse cómo se siente. Se beneficia de una socialización respetuosa, experiencias graduales y entrenamiento positivo. No es necesario que todos quieran ser acariciados por extraños: su seguridad y confianza son prioritarias.
Pelo corto y pelo largo: dos rutinas
La variedad de pelo corto suele necesitar cepillados ocasionales para retirar pelo suelto y revisar la piel. La variedad de pelo largo requiere atención adicional a orejas, pecho, cola y la parte posterior de las patas, donde se forman pequeños nudos. La frecuencia no se decide solo por el largo: influyen la actividad, la época del año, la piel y la comodidad de cada perro.
Baños suaves y una temperatura confortable
Al ser pequeño, puede enfriarse con rapidez si permanece mojado en un ambiente frío. El baño debe ser breve y tranquilo, con agua templada y productos aptos para perros. Después se seca con suavidad, especialmente en pliegues y zonas de pelo largo, evitando corrientes frías y temperaturas extremas. No se trata de bañarlo muy seguido, sino cuando realmente lo necesita.
Dientes y uñas: dos prioridades
La higiene dental merece atención constante. El cepillado con pasta dental para perros y las revisiones veterinarias periódicas son más útiles que depender solo de premios o de un baño. Las uñas pequeñas pueden crecer y curvarse sin que el dueño lo note. Recórtalas con herramientas adecuadas o pide ayuda si el perrito se mueve mucho; no hay razón para apresurar un procedimiento incómodo.
Manejo delicado, no sobreprotección
Una mesa segura, una superficie antideslizante y manos pacientes ayudan a que el Chihuahua coopere. Si tiene miedo del secador o de que le toquen las patas, es preferible dividir la sesión en pasos pequeños. Ante tos persistente, dolor, problemas de movilidad, mal aliento marcado o sangrado de encías, la consulta corresponde a un veterinario.




